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09 noviembre 2011

Think different (Jobs y las interfaces).

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Aproveché mi estadía de una semana en una lluviosa Tallinn -donde participé como docente en el Master de Crossmedia que coordina Indrek Ibrus en la Baltic Film and Media School- para devorarme en 72 horas la impresionante biografía que Steve Jobs escrita por Walter Isaacson.

La obra es impresionante por diferentes motivos. Por un lado estamos hablando de un texto de casi 800 páginas que se alimenta de decenas de encuentros con el biografiado y entrevistas con sus colaboradores, empleados e inclusive competidores. O sea, se trata de un trabajo serio, a añoz luz de otras producciones de carácter biográfico que sólo se limitan a entrevistar a un puñado de amigos y parientes. Isaacson -ganador del premio Pulitzer, autor de biografías de pesos pesados como Benjamin Franklin, Henry Kissinger o Albert Einstein- se movió con gran libertad a la hora de identificar y poner negro sobre blanco los puntos más controvertidos de la vida de Jobs.

Por otra parte la biografía admite diferentes niveles de lectura. Algunos la leerán buscando anécdotas que desmitifiquen a Steve Jobs (no cuesta mucho) mientras que otros tratarán de consolidar su mito (idem). No dudo que algunos encontrarán en este libro un gran manual de emprendeduría -una palabra horrible, casi impronunciable, pero muy de moda en estos tiempos- o simplemente un texto de autoayuda que les inyectará un poco de adrenalina para ir capeando la crisis. Es que la vida de Jobs, con sus luces y sombras, da para estas y muchas otras lecturas. Es por esto que recomiendo su lectura no sólo a mis amigos "geeks" sino a cualquier joven estudiante o profesional del mundo de la comunicación y la tecnología. El libro de Isaacson es ante todo un buen antídoto contra el inmovilismo y el pasotismo.

La biografía también puede ser leída como una historia de la informática personal. La vida del joven Jobs crea un link entre las grandes corporaciones de los años 1960-70 (IBM, Hewlett-Packard) y la revolución digital que comienza en los 1980 de la mano de empresas como Atari, Adobe, Apple y Microsoft. Leer este libro implica sumergirse en las grandes luchas entre microprocesadores (¿Intel o Motorola?) y sistemas operativos (¿Windows o Mac?) hasta llegar a la reconfiguración de los grandes mercados digitales gracias al iPod (música), el iPhone (telefonía) y el iPad (contenidos multimedia). Jobs, no hace falta decirlo, era un increíble comunicador que no dejaba nada librado al azar. Para los estudiantes o profesionales de la comunicación el libro de Isaacson también se presenta como un increíble manual de comunicación corporativa, de la misma manera que los diseñadores se deleitarán viendo cómo nacieron "perfect things" como el iPhone o el iPad.

Si la vida de una persona difícilmente entra en un libro, un volumen de estas características tampoco puede reseñarse en un breve post de un blog. El libro de Isaacson es best-seller en Estados Unidos y en España, y miles de medios ya han adelantado contenidos, filtrado algún dato interesante o publicado algunas de las partes más jugosas de la riquísima vida de Steve Jobs. Por este motivo sólo voy a dejar caer algunas ideas transversales o cruzadas que su lectura me generó.

En un capítulo de mi libro Hipermediaciones dejé clara mi oposición a las "teorías heroicas de la invención". Los grandes relatos tecnológicos suelen vincular un nombre a un invento (Edison-fonógrafo, Jobs-iPod, etc.) cuando en realidad la invención es siempre el resultado de un proceso social llevado adelante por grupos de investigadores, científicos y soñadores. La biografía de Jobs -que algunos leerán precisamente como una confirmación de la teoría heroica- en mi caso no hizo otra cosa que consolidar esta visión socio-grupal de la innovación tecnológica. En breve: ni el iPod, ni el Macintosh o el iPad fueron inventados por Jobs. En todos los casos se trató de procesos colectivos de creación donde confluían sujetos, experiencias y tecnologías provenientes de diferentes matrices. 

Más que crear nuevas interfaces gráficas -inventadas en los años 1960 por el equipo de Douglas Engelbart en Stanford- la genialidad de Jobs estaba  en crear interfaces de trabajo ("working interfaces") donde todos estos saberes, dispositivos y visiones pudieran confluir, recombinarse y ser desarrollados. En algún momento ciertas líneas de desarrollo debían ser descartadas, o algunos prototipos aportaban poco al proyecto y debían ser abandonados; en esos casos Jobs, con su "gentileza" habitual, no dudaba en reducirlos a pedazos. El libro de Isaacson también muestra como Jobs, después de algún exabrupto, rescataba al día siguiente alguna idea o propuesta masacrada el día anterior. Es más, a veces no dudaba en asumirlas como de su propia cosecha (!). Todos los que han trabajado/sufrido a Jobs concuerdan en que, gracias a su presión, fueron capaces de crear productos innovadores, rupturistas y estéticamente impecables.

Desde hace más de una década todos los profesionales de la tecnología se llenan la boca hablando del "user-centred design" y defendiendo la importancia de los consumidores. En el fondo la gran mayoría, antes o después, termina llegando a compromisos económicos, tecnológicos, de tiempo, etc. que sacrifican al eslabón más débil del sistema productivo: el usuario. Como suele decir Don Norman, en el mundo "proliferan los objetos mal diseñados". La visión de Jobs estaba centrada en la experiencia de uso y pocas veces aceptó compromisos que pusieran en peligro esa experiencia. Jobs no quería tanto crear nuevos dispositivos sino nuevas experiencias de uso. Sin embargo muchos de los aciertos de Apple -como la creación del iTunes Store o el mercado de las aplicaciones móviles- nacieron a posteriori y no formaban parte de los planes originales de Jobs y sus secuaces.

Jobs -y esto queda claro en el libro- pertenece a una estirpe de empresarios innovadores, una lista donde sobresalen nombres como los de Henry Ford, Enrico Marconi, George Lucas o Walt Disney: grandes visionarios que no sólo desarrollaron tecnologías o contenidos, sino que crearon nuevos mercados y experiencias de fuerte calado social. Así como hay un antes y después de Ford en la industria del transporte, lo mismo puede decirse de Jobs en el mundo de los dispositivos digitales. A muchos les podrá gustar más o menos la filosofía cerrada de Apple o la personalidad de Jobs, pero nadie puede negar su destacado rol en la historia de la informática personal de las últimas tres décadas.

Podríamos estar horas y horas hablando/escribiendo sobre la biografía de Jobs. Algunos han criticado la falta de profundización en algunos aspectos de su vida profesional -ver algunas reseñas en Amazon al final de este post-; por mi parte, me extrañó la falta de cierta contextualización de la descripción del primer Macintosh en el 1984 (por ejemplo no se menciona el ecosistema formado por el lenguaje Post-Script y las impresoras láser, hecho que marcó la supervivencia del Mac en el nicho de los diseñadores gráficos). 

De todas maneras, el tema del libro es Steve Jobs y creo que los lectores saldrán más que recompensados con la lectura de un texto multifacético, contradictorio y rico de matices como el mismo Jobs.

Bonus tracks:
- Evolución de los anuncios de Apple

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2 Comments:

Blogger Denis Porto Renó said...

Perfecta la interpretación que hace a partir de la bibliografía de Jobs, mi amigo. Me encantó la obra tambié, hasta por conocer un poco más sobre el líder de la manzana pecadora. Aún así, creo que Steve Jobs fue el responsable por materializar algunas de las más importantes ideas de McLuhan. Si, ello tiene que ver totalmente con la ecología de los medios. Abrazo fuerte desde Bogotá.

noviembre 09, 2011

 
Anonymous Miguel Narros- Yoga Iyengar said...

Pues no he leido la biografía de este hombre, pero quizás despues de leer esto, la compre.
Gracias por la recomendacion
Miguel Narros

noviembre 15, 2011

 

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