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27 noviembre 2011

Prima de riesgo: discursos, ideología y mercados.

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Viñeta de Los Calvitos

Aclaración: este no es un post de economía. En este post hablaré de semiótica y discursos económicos (o sea, de la economía como discurso y de la construcción del sentido de la economía). Las cosas que se escuchan cada día en España y en Europa en general me resultan tan, pero tan familiares que no puedo dejar de atar cabos, comparar discursos y hacer lo que mejor me sale: aplicar algunos modelos de análisis, producir un poco de teoría y compartirla en la red.

Hablemos de la "prima de riesgo". Lo que en España se llama "prima de riesgo" en Argentina se denomina "riesgo país". Ambos conceptos significan lo mismo: es la diferencia entre el interés que se pide a la deuda emitida por un país cuyos activos tienen mayor riesgo respecto de otro libre de riesgo y con el mismo vencimiento. En el caso de España y del resto de países de la Unión Europea, la prima de riesgo es el sobrecoste que exigen los inversores por comprar los bonos españoles en vez de los alemanes, sobre los que no existe duda en cuanto a su reembolso (por ahora). En Argentina el riesgo país se calcula en función de los bonos de Estados Unidos. Más alto el riesgo, menos confiable es el país (y menos posibilidades de que pague sus deudas).

El riesgo país en Argentina
En enero 2007 publiqué un artículo en la revista "Telos": La larga marcha del Riesgo País argentino según el diario Clarín.com. El año que vivimos en peligro. En ese texto analicé la construcción discursiva del riesgo país en el diario Clarín antes, durante y después de la crisis del 2001. Lo resumiré en pocas palabras para poder después dedicarme a la actual situación discursiva española y europea.

Si bien los argentinos siempre tuvimos una buena formación económico-financiera debido a las recurrentes crisis (sobrevivir con 200% de inflación mensual no es fácil...), el riesgo  país era un concepto desconocido, por lo que, en una primera fase, los medios debían explicar a los ciudadanos de qué se trataba este valor económico. Entre enero y mayo 2001 los medios argentinos hicieron pedagogía. Esta es la fase didáctica, y podemos decir que culmina cuando el riesgo país es conocido/asumido por los ciudadanos e incluso se puede bromear con él.
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Después viene la fase operativa. En nombre del riesgo país, un valor que no para de subir siguiendo un movimiendo ascendente de serrucho, se aplican las más bestiales políticas de ajuste. Cada subida de este valor financiero -empujado por los movimientos especulativos- significó la pérdida de algún derecho o bien público, y la caída de algún funcionario (inclusive un par de ministros de Economía). El riesgo país era una herramienta de presión de "los mercados" que determinaba la política económica de la Argentina.

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Finalmente llegamos a la fase meteorológica. El riesgo país se instala en la primera página del diario Clarín y se convierte en un valor meteorológico. Los lectores online pueden conocer en tiempo real la temperatura, la humedad, el valor del dólar y el riesgo país. Esta fase llegó después del cacerolazo y la caída del gobierno de De La Rúa en diciembre 2001. Pero lo más destacado es que la economía termina convirtiéndose en una fuerza natural, como un tsunami o un terremoto. Podemos fijar políticas para regular los mercados financieros, o ponerle límites a las calificadoras de riesgo... pero ¿Cómo regular una fuerza natural? Este es quizás el mayor triunfo discursivo e ideológico de "los mercados": disfrazarse de fuerza natural imposible de dominar.
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En esta fase los medios digitales son ideales para informar en tiempo real de las evoluciones de "los mercados". No tiene sentido conocer la temperatura de hoy en el diario de mañana; de la misma manera, el riesgo país es un valor útil aquí y ahora. Desde los operadores financieros hasta los simples ciudadanos necesitan conocer estos valores (riesgo país, valor del dolar, etc.) para poder, en un caso, hacer buenos negocios, y en el otro, llegar a fin de mes.

Prima de riesgo en España
¿Y por España cómo andamos? Basta darle una ojeada rápida a los diarios para descubrir que nos encontramos en la fase didáctica. Los españoles son verdaderos expertos en hipotecas y transacciones inmobiliarias pero no tenían idea de la prima de riesgo. No importa, los medios se encargan de explicarlo. Artículos como ¿Qué es la prima de riesgo? (La Vanguardia, 14 noviembre 2011) se encuadran perfectamente en esta fase. El componente didáctico puede aparecer en cualquier artículo, basta que el periodista incluya entre paréntesis el significado de la expresión: ".... las primas de riesgo (la diferencia entre lo que se paga por la deuda alemana, considerada de mayor seguridad, y la del resto)..." (El Mundo, 16 noviembre 2011).

¿Llegaremos a la fase operativa? Yo creo que ya estamos entrando en ella. Los recortes y privatizaciones que se están produciendo en Catalunya y los que se anuncian en Madrid se justifican en nombre de la "crisis" y las "turbulencias de los mercados", los cuales deben ser "calmados" para volver a generar "confianza". Habrá que ver si -como en el caso argentino- la prima de riesgo se convierte en una de las variables cotidianas que marque el pulso de la vida de los españoles durante el 2012, hasta convertirse en un valor meteorológico. Al día de hoy, ni siquiera el diario económico Expansión incluye a la prima de riesgo en su home-page.

Otra característica del discurso de la crisis española es el recurso a la metáfora bélica. Es casi descontado que, si se deben pedir sacrificios a los ciudadanos, antes o después se recurra a las figuras bélicas y al esfuerzo nacional en tiempos "de guerra". Un reciente artículo de "Intereconomía" titula claramente: Sangre, sudor y lágrimas (20 noviembre 2011). Ahora bien, en esta guerra tan particular... ¿Quién es el enemigo? A este relato bélico de sacrificios y recortes le falta un enemigo! Si lo analizara Vladimir Propp, diría que a esta fábula le falta el Oponente, la bruja mala que secuestra a la princesa. ¿Será que los enunciadores de estos discursos no se atreven a decir claramente quiénes son los malos de la película?

El silencio de Rajoy
Mi análisis de la situación argentina me llevó en su momento a generar un par de hipótesis (ver el artículo en "Telos"):
- Los mercados financieros, en tanto espacios donde reinan las prácticas discursivas performativas (compra, venta, promesas de pago, etc.) necesitan un flujo regular de información para poder funcionar normalmente.
- Si hay muchos enunciadores, se produce demasiado ruido (léase rumores), crece la desconfianza y el riesgo país empeora.
- Si hay silencios, se produce un vacío comunicacional que los enunciadores llenan con nuevos discursos, generando de nuevo demasiados rumores.
O sea, para funcionar con una cierta normalidad los operadores financieros necesitan un caudal regular de información; si el sistema se desequilibra hacia alguno de los extremos (muchos discursos o, por el contrario, silencio) la situación se complica...

¿Qué pasó en España la semana pasada? Después de arrasar en las elecciones del 20 de noviembre Mariano Rajoy se mantuvo en silencio un par de días... generando una masa de rumores que llevó a empeorar la situación de España. Finalmente Rajoy tuvo que "hablar" en Twitter para decir estaba "trabajando intensamente". El nuevo presidente de España deberá cambiar su estilo -suele esquivar las declaraciones y encerrarse a pensar con calma sus decisiones- si no quiere terminar aniquilado por dinámicas que exigen un flujo discursivo permanente y calculado.

Storytelling y hegemonía
Vayamos concluyendo este post. La hegemonía política se construye a partir de relatos. Como dice Christian Salmon: "....Vivimos en la gran mentira. Se ve muy bien en la crisis financiera: la percepción de las cosas es más importante que la realidad de las cosas. Ésta es una crisis de percepción. Y si hablamos de política, es lo mismo. Los políticos no argumentan, no abren un debate, sino un teatro, una historia" (El País). El riesgo país/prima de riesgo es sólo un pequeño componente de un conjunto discursivo mucho más grande que, como ya dije, tiende a colocar a la economía como una fuerza natural.

Pero esta reubicación discursiva de la economía podría ir mucho más allá de lo natural/meteorológico: si llevamos este proceso hasta las últimas consecuencias, tal como pasó en la Argentina menemista de los años 1990, nos encontraremos con la economía como discurso fundacional de los otros discursos sociales. Como escribió Tomas Abram en "La empresa de vivir" la economía se colocaría como filosofía que somete y margina a todos los otros discursos. En ese caso los discursos políticos serían puro ruido porque la "Verdad" residiría en el discurso económico. El avance los gobiernos "técnicos" en Grecia e Italia, y la creciente importancia de la figura de los tecnócratas en toda Europa, van claramente en esa dirección.

Según Jose María Rigado "la política económica de cortos vuelos impuesta por la Unión Europea a los países más expuestos a la crisis del euro y la deuda soberana está obligando, en último extremo, a que los Gobiernos democráticos actúen como si fueran tecnocráticos y, en definitiva, a que en Europa se establezca, con o sin declaración expresa, un estado de excepción económica permanente. A juzgar por los resultados obtenidos hasta el momento, no parece que esa política esté conduciendo a la salida de la crisis del euro y de la deuda soberana. Más parece estar degradando las instituciones democráticas de los países más expuestos, humillando a los diversos Gobiernos nacionales salidos de las urnas y haciendo de la Unión un monstruo político que genera sufrimiento y desafección, no prosperidad y libertades. De persistir en la misma dirección, el fantasma de la tecnocracia que ha empezado a recorrer Europa podría tener efectos tan amargos, tan devastadores como los demás fantasmas que le precedieron" ("Estado de excepción económica permanente", El País, 26 noviembre).  

El tecnocráta ahoga cualquier discusión en números. Encarna la muerte de la política entendida como confrontación de discursos.

Como ya dije, este no es un post de economía. No estoy diciendo que la situación española terminará en un "corralito" ni nada por el estilo. Me limito a identificar ciertas similitudes en las prácticas discursivas de dos sociedades en dos momentos de su historia. Comprender estas dinámicas discursivas es fundamental para entender cómo se construye la hegemonía en las sociedades contemporáneas. Si alguno se lo creyó, es hora de que lo repiense: las ideologías no murieron en los años '80.


PS: Este post está dedicado a todos los que repiten como loros que "la semiótica no sirve". 

Bonus tracks
- La alienación tecnócrata en España
- Tomás Abram: "La empresa de vivir" (descargar libro)
- Otro libro fundamental: Christian Marazzi "El sitio de los calcetines. El giro lingüístico de la economía y sus efectos en la política".
- Franco "Bifo" Berardi "La fábrica de la infelicidad" (descargar libro)
- Entrevista a "Bifo" sobre el semiocapitalismo
- Entrevista a Christian Salmon
- deSignis 17. Estrategias globales. Publicidad, marcas y semiocapitalismo
- Los artículos del economista Jesús Burguera en Sigueleyendo.com no tienen desperdicio

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1 Comments:

Blogger Jorge said...

Resultaba impensable hace apenas un par de años que España recorriera un desfiladero similar al que atravesó Argentina, con la secuencia que describís. Tal vez una de las razones la explica Marazzi: "El que haya una sola racionalidad, la racionalidad económica, depende, en resumidas cuentas, del modo en el que la racionalidad económica gobierna la sociedad". Esto es, del modo en que se impone a las demás racionalidades. Así, se reduce el campo para "dialogar" con este discurso justificador, que se vuelve un monólogo y termina en una letanía. Ese lenguaje produce organización, no sólo en la empresa, sino entre los demás actores sociales, creando una población con "expectativas mermadas", para decirlo en términos de Paul Krugman.

noviembre 27, 2011

 

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