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15 septiembre 2011

Hackear el periodismo argentino (II).

...


Viene de la Primera parte

Como dije al final de la primera parte, los mismos periodistas argentinos reconocen su falta de formación en las técnicas de investigación, la tecnología digital y el uso de las redes. No pienso indagar en las carencias formativas a nivel de técnicas de investigación -hace más de 20 años que no enseño en Argentina, seguramente otras voces pueden aportar mucho al respecto- y, en el tema digital y uso de las redes, prefiero pasarle la palabra a Pablo Mancini, quien trata a fondo estos argumentos en su libro "Hackear el Periodismo". 

El libro de Mancini, como una buena hoja de afeitar, es breve y filoso. El autor reivindica el espíritu innovador, poco ortodoxo, de los hackers -en sintonía con la Geekonomia de mi colega digitalista Hugo Pardo Kuklinski- y lo utiliza para replantear una de las profesiones "P" (Piscitelli dixit) que más sufre la revolución digital. Mancini organiza su recorrido a partir de cuatro capítulos-conceptos. A continuación una síntesis de los capítulos condimentada con algunas frases contundentes: 

Tiempo
La nueva economía de la atención ha fragmentado el consumo de noticias. En ese contexto "estamos produciendo medios periodísticos para una audiencia que ya no está ahí. Para una audiencia que no tiene tiempo. O que lo tiene de otra forma y también para muchas otras cosas más" (23).

"Nadie sabe dónde está la audiencia porque la audiencia no está en ningún lugar. La audiencia fluye (...) Las formas narrativas que les ofrecemos "no son permeables a esos cambios, y eso en la mayor parte de los casos ni siquiera es tema de conversación casual en las redacciones" (24). Y sentencia Mancini: "estamos produciendo un cóctel explosivo: los soportes del futuro con las formas narrativas del pasado" (34).

Según el autor "el tiempo de dedicación y atención exclusivo está en vías de extinción" (30), por lo tanto propone un "periodismo intersticial" marcado por la brevedad. Y aclara: si bien a menudo se la asocia con la superficialidad y velocidad, la brevedad del contenido no es incompatible con el alto valor informativo que puede ofrecer. Es más: "la brevedad es parte del paradigma de valor percibido por la audiencia" (33). 

Audiencia 
Las audiencias ahora también producen informaciones y las comparten en la red: "la audiencia como blanco de los contenidos de los medios de comunicación no existe más (...) La audiencia es clave como agente de la distribución de los contenidos que producen y generan los medios" (37). En otras palabras, Mancini va más allá del "prosumidor" y habla de un "nuevo animal mediático" (41).

"En Facebook, Twitter y por donde miren, la audiencia es audiencia, contenido, productor y agente de la circulación a la vez. No se trata de simple prosumidores" (48).

Las audiencias son un elemento indispensable de la nueva ecología informativa. Ellas "propagan el contenido hacia donde debe ir" (42) y asumen roles "otrora reservados en exclusiva  para quienes trabajaban en la industria (43). A este trabajo de los amateurs se deben sumar los algoritmos, los cuales también aportan lo suyo a la hora de remodelar la circulación de la información. 

Valor
Estos cambios que acabamos de mencionar afectan directamente a las formas tradicionales de crear valor agregado. Sin ir muy lejos, ahora los algoritmos jerarquizan la información de forma automática, desplazando a las grandes marcas periodísticas que se encargan hasta hace podo de fijar jerarquías. 

Si no se ponen en sintonía con la nueva realidad las empresas periodísticas corren el riesgo de la "discografización sin retorno" (66). Mancini propone afrontar el trabajo periodístico como si fueran laboratorios de experimentación, lugares dedicados a explorar nuevas fórmulas y sistemas informativos: "hay que hackear los medios. Los procesos productivos  de las organizaciones periodísticas se burocratizaron a tal punto que los periodistas se jubilan en las redacciones y los programadores y diseñadores se vuelven analfabetos interactivos. La oferta, en muchos casos es tan desabrida que la audiencia ya ni la prueba y se anoticia de los acontecimientos en Facebook..." (62). Y presenta dos ideas-clave:
- "Se vuelve cada vez más urgente pensar/hacer transmedia, ya sea en la producción y/o en la instancia prosumidora" (64)
- "En una economía de sentido basada en la propagación y en la transformación, lo que no se puede manipular carece de valor" (67). 

Organización
Los medios se siguen viendo como "publishers", mientras "las metodologías y flujos de trabajo estandarizados durante décadas comienzan a dejar de ser eficientes" (90). La situación es peor de lo que uno se imagina: "las arquitecturas de las redacciones de los diarios online parecen réplicas de las redacciones del siglo XX" (91). Se sigue haciendo lo mismo. Mancini propone volverse "agnóstico del soporte" y superar "la discusión Internet versus Papel". De frente a esta situación hay que hackear el periodismo, instalar otras dinámicas ("las audiencias nos están dando cátedra", 96) y repensar los modelos productivos. 

Respecto a la formación de los periodistas, el autor se pregunta "Cómo formar periodistas cuando no sabemos qué van a producir" (100). Si los medios deben volverse laboratorios de experimentación, por qué no convertir las aulas en talleres donde se generen productos remixables y reelaborables (103).


Y hasta aquí llegamos... El formato de la nueva colección de La Crujía llamada Futuribles apenas supera las 100 páginas,  por lo que uno se queda con las ganas de seguir leyendo. Este pequeño libro nos ayuda a  repensar las prácticas profesionales, las nuevas lógicas productivas y la formación de los comunicadores. Necesitamos más Mancinis, no sólo en el periodismo, también en la publicidad, la producción televisiva y radiofónica.

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6 Comments:

Blogger Subjetividad Liberada said...

Y en esta entrada vemos que Pablo Mancini, el autor en cuestión, es según http://goo.gl/p5HoZ "Gerente de Servicios Digitales en Clarín Global". Por supuesto, empresa del Grupo Clarín. Ahora entiendo el por qué de la defensa.

Clarín es analizado como uno de los íconos mismos de la destrucción del periodismo. Al respecto pueden leerse los trabajos de Martín Becerra o el informe de 2008 de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires sobre la cobertura del Grupo en el conflicto entre el Gobierno y las patronales agropecuarias.

septiembre 16, 2011

 
Blogger Carlos A. Scolari said...

Claro, ahora soy "agente" a sueldo de Clarín. Buen razonamiento, bravo! Informate un poco más antes de escribir.

septiembre 16, 2011

 
Blogger Subjetividad Liberada said...

¿Yo dije eso?

Pero sí me parece lógio que si estás promocionando un libro escrito por un gerente de Clarín, seas indulgnte con esa empresa.

¿A partir de qué comentario considerás que no estoy informado? No tengo intenciones de entablar una pelea. Si te parece podemos dialogar al respecto de la influencia negativa de esa empresa en el periodismo. ¿Soy el único que lo cree?

septiembre 16, 2011

 
Blogger Carlos A. Scolari said...

El libro de Mancini es muy bueno, y recomiendo su lectura a cualquiera que trabaje en el periodismo o en los medios. Si Mancini trabaja en Clarín, Página 12 o el New York Times me importa un rábano. El libro es interesante y punto.

Y lo repito: cuando digo que la calidad del periodismo argentino está en discusión incluyo un amplio espectro de diarios (desde Clarin hasta P12, por nombrar dos) y de textos (como la ya citada biografía y muchas obras de periodismo de investigación, includido Majul).

septiembre 16, 2011

 
Blogger Jorge said...

Una observación desapasionada de los desplazamientos del ejercicio periodístico en los últimos quince años en Argentina permite constatar, entre otras cosas, que la preocupación por las técnicas narrativas es inversamente proporcional al aumento de las "operaciones de prensa". Las "investigaciones" se suelen resolver en menos de una página formato tabloide y con la consulta de un puñado de fuentes que la mayoría de las veces no son contrapuestas. Acto seguido reformateados en fast-sellers esos textos invaden las librerías, alineados a una sensibilidad de mercado signada por un mix de proclama urgente e intervención militante. Sin embargo, más allá del soporte, si el periodista está dispuesto a hacer (y hacerse) las preguntas que importan habrá audiencias que "lo sigan" e interactúen con él. El periodístico, que siempre fue un discurso dialógico, hoy encuentra nuevo potencial en las TIC´s. Claro que para ello debe transitar con máximo cuidado por el desfiladero que le dejan el lobby y la "propaganda" (entendida en el sentido político clásico del término).

septiembre 20, 2011

 
Blogger Hugo Pardo Kuklinski said...

Coincido con el anáisis de Jorge, especialmente de la falta de rigor de la investigación periodística en Argentina. Por otra parte me parece muy limitdo evaluar la producción d eunos u otros o la sopiniones en función de que medio trabaja. Podríamos ser un poco más profundos y sagaces en la re-lectura de los textos.

octubre 04, 2011

 

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