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11 septiembre 2011

Hackear el periodismo argentino (I).

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En mi último post -A golpe de flash: un mes en Argentina y Chile- sólo abordé una pequeñísima parte de las sensaciones, percepciones e ideas que recogí durante un mes en la patria del dulce de leche. La mirada de los argentinos que nos fuimos (en octubre se cumplen 21 años) es diferente a la mirada local, pero tampoco es la mirada del turista extranjero que va a bailar tango y visitar el Perito Moreno. Es una mirada cruzada, mestiza, a veces hasta ominosa, una especie de percepción desarrollada por una computadora con sistema operativo argentino y cargada con software europeo. ¿Se entiende, no?

Medios, política y poder
Diariamente leo la prensa argentina online, pero durante cuatro semanas tuve la oportunidad de hablar con amigos periodistas que trabajan en diferentes instituciones y medios, todos ellos enrolados en las más diversas corrientes políticas. Como todos saben el país está muy tensionado por la oposición entre las fuerzas "K" y las "anti-K", una tensión que afecta sobre todo a los medios de comunicación. Más allá de la visión de cada uno y de la propia adhesión o no al "modelo K", creo que el gran derrotado de este conflicto es el mismo periodismo. Este diagnóstico fue compartido por varios amigos de diversas ideologías políticas con los cuales pude charlar en agosto. 

El informe de FOPEA (Foro de Periodismo Argentino) difundido esta semana parece confirmar esta percepción: el periodismo argentino no navega en buenas aguas. Del estudio de FOPEA (basado en casi un millar de periodistas encuestados) emerge, después de la problemática salarial, la cuestión del rigor profesional (sección escrita por Gabriel Michi):

"... El segundo ítem que más preocupa a los periodistas tiene que ver con la falta de rigor en la profesión. Esto se puede relacionar también con otro de los aspectos que surgen de la encuesta como la escasa valoración de la ética que los consultados aseguran que hay: sólo 3 de cada diez analizan positivamente el compromiso ético de los periodistas.
El resto lo conjuga como regular, malo o muy malo. Esta tendencia se marca más claramente en los periodistas con más experiencia de vida y de profesión.
Es interesante –y preocupante- que 7 de cada diez periodistas reconozcan que en las empresas donde trabajan no existen Códigos de Ética que ayuden a orientar y que sirvan de contrato de lectura con sus respectivas audiencias.
En sintonía con este diagnóstico el 91% de los periodistas encuestados dice haber conocido conductas anti-éticas de sus colegas..."

El Biografismo
Esta falta de rigor reconocida por muchos lectores y, como acabamos de ver, por los mismos periodistas, suele emerger también en el periodismo de investigación, y sobre todo en un género que está teniendo mucho éxito en Argentina: el biográfico. Entrar en una librería de Buenos Aires, Rosario o Córdoba significa toparse en primer lugar con una mesa de textos políticos escritos por periodistas oficialistas y opositores. Las biografías e investigaciones sobre las vidas de Néstor Kirchner y Cristina Fernández ocupan un espacio importante en las ventas de las editoriales argentinas. Leí varios de estos libros y, más allá de algunos datos interesantes o anécdotas divertidas, me quedó la sensación de estar leyendo textos realmente pobres desde el punto de vista investigativo.

Un botón de muestra: la biografía de Cristina Fernández escrita por Sandra Russo está basada en dieciséis (16) entrevistas además de la misma CFK (ver lista completa en la pág. 318) mientras que la genial biografía de Pappo escrita por Sergio Marchi incluye más de sesenta (60) entrevistados. ¿Se puede escribir una biografía mínimamente seria entrevistando a 17 personas? La llamada "guerra de las biógrafas de Cristina" no hace más que agravar esta situación...

Para que no me acusen de "anti-K" y ser políticamente correcto, debo decir que los libros de Luis Majul tampoco me terminan de convencer: no basta poner "Fulano de Tal, DNI 19.145.913..." para confirmar que se trata de una investigación periodística seria y profunda. En ese caso se termina generando un "efecto investigación" barajando datos secundarios que no prueban nada. Por otra parte su relato de denuncia se basa en silogismos que harían sonreir a Aristóteles: 'Fulano es ladrón. Fulano es amigo de Kirchner. Fulano es Kirchner".

La sección del informe de FOPEA escrita por Pablo Mendelevich y Claudio Jacquelin vuelve sobre el tema del rigor:
"... El 60 por ciento de los encuestados calificó en forma negativa el rigor profesional (la mitad dijo que es regular, y poco menos del 10 por ciento lo encontró malo o muy malo). El concepto de rigor profesional alude a la precisión informativa, al chequeo de datos, al esfuerzo por reflejar la verdad, de modo que una faltante de rigor significa lisa y llanamente mal periodismo. En la pregunta que pide categorizar los principales problemas de la profesión, la falta de rigor resulta segunda (con 38,8 por ciento de los votos) entre una docena de opciones..."

Por suerte no todo el periodismo argentino se mueve en la misma lógica y hay buenas prácticas -quizás haya que buscarlas fuera de los reflectores, en los arrabales de la industria cultural- que apuntan a una concepción diferente de la profesión. El periodismo argentino tiene una larga tradición (de Mariano Moreno a Rodolfo Walsh) a partir de la cual volver a reconstruir un profesionalismo que ahora está en discusión. Todos -periodistas, empresas de comunicación, el Estado y, sobre todo, los ciudadanos- saldrían ganando.

Capacitación digital
¿Por qué esta falta de rigor y profesionalismo? ¿Podemos atribuir todo a la polarización política? ¿O existen otras causas? Según el informe de FOPEA (sección escrita por Gabriel Michi):

"... Sin duda, la falta de rigor por parte de los periodistas –opción que aparece en segundo término en la nómina de sus preocupaciones- tiene su correlato no sólo en la falta de compromisos éticos, sino también en la falta de capacitación, otro de los problemas más mencionados por los colegas encuestados. FOPEA preguntó si ellos mismos necesitaban más capacitación y -a pesar de que el 43% tiene estudios universitarios completos, el 11% realizó estudios de posgrado y el 25% concluyó algún terciario- la enorme mayoría aseguró que sí. Casi 9 de cada 10 así lo señalaron. Y la capacitación en periodismo digital aparece en la cima de las necesidades, seguida por el periodismo de investigación y el uso de redes sociales con fines periodísticos..."

Bien, llegamos a la parte que quería. Los mismos periodistas reconocen su falta de formación en las técnicas de investigación, la tecnología digital y el uso de las redes. Hemos llegado a la "cuestión digital", el leit-motiv de este blog y un tema que Pablo Mancini trata a fondo en su libro "Hackear el Periodismo". 

Pero como se hizo tarde esta historia continuará...
 
 

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5 Comments:

Blogger Subjetividad Liberada said...

A los lectores de este blog quisiera aclararles que de los 13 miembros de la comisión directiva de la entidad FOPEA, 7 pertenecen al Grupo Clarín o al diario la Nación que son actualmente los medios más alejados de lo que podría llamarse periodismo.

Por otra parte, al respecto de las biografías de Pappo y Cristina Fernández, creo que no hace falta aclarar que es mucho más fácil acceder a personas que conozcan en profundidad a un músico popular como Pappo que acceder a personas que conozca a un presidente en ejercicio.

septiembre 14, 2011

 
Blogger Carlos A. Scolari said...

¿Sólo Clarín y La Nación se alejan "de lo que podría llamarse periodismo"? Yo creo que la MAYOR PARTE de la prensa argentina deja mucho que desear. Lo repito, no hablo de cuestiones ideológicas sino profesionales.
Respecto al género biográfico, no tiene nada que ver que el "biografiado" sea Presidente en ejercicio. Una biografía no se puede basar en 16 entrevistas, NO es un trabajo serio.

septiembre 15, 2011

 
Blogger Subjetividad Liberada said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

septiembre 16, 2011

 
Blogger Subjetividad Liberada said...

No, Carlos, tu entrecomillado cambia el sentido de mi afirmación. Yo no dije que sólo Clarín y La Nación se alejan de lo que podría llamarse periodismo sino que, como dice mi entrada anterior: "son actualmente los medios más alejados de lo que podría llamarse periodismo". Hay comunicados oficiales de la embajada de Estados Unidos desmintiendo publicaciones de esos medios. A ese nivel llegaron. Es posible encontrar en otros medios un sesgo ideológico, pero no se llega al extremo de la mentira.

Entiendo que es discutible el tema de la cantidad de entrevistas, aunque posiblemente sea exagerado llamar poco serio al trabajo de la autora.

septiembre 16, 2011

 
Anonymous Anónimo said...

PONER COMO PRUEBA DE VEROSIMILITUD A LA EMBAJADA DE LOS ESTADOS UNIDOS ES,POR LO MENOS, INGENUA CUANDO SABEMOS COMO OPERARON Y OPERAN GRUPOS PODEROSOS (COMO LA FUNDACIÓN FORD)PARA MENTIR Y DESINFORMAR. PREGÚNTENLE A VERBITSKY QUIEN FINANCIA EL CELS.

septiembre 21, 2011

 

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