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26 febrero 2011

What Technology Wants: Kevin Kelly, el Technium y la vida (I).

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Kevin Kelly es uno de los más grandes pensadores de las ciberculturas y, entre otras cosas, fundador de la revista Wired y autor de un maravilloso texto titulado Out of Control. Tuve la ocasión de charlar mucho tiempo con Kevin Kelly cuando nos visitó en el lejano 2007. En una de esas conversaciones me tomé el atrevimiento de interrumpir su discurso y decirle: "Pero te estás volviendo un determinista tecnológico!". Kelly me miró y simplemente respondió: "Sí". Tres años después de esas conversaciones, a finales del 2010, Kelly publica What Technology Wants y en cierta manera despliega a lo largo de 350 páginas los argumentos que sustentan su respuesta del 2007. A por ellos.

Si en Out of Control Kelly había trazado un impresionante mapa donde tecnología y sistemas biológicos se intercambiaban complejidades, emergencias y auto-organizaciones, en What Technology Wants (WTW) el autor da un paso más y nos cuenta la vida del "Technium". ¿Qué es el Technium? Pues "un sistema de creación que se auto-refuerza" formado por nuestras herramientas y artefactos tecnológicos; según Kelly a cierto punto de su evolución este sistema se vuelve "independiente" y "comienza a ejercer cierta autonomía" (p. 12).

En la primera de las cuatro partes del libro Kelly nos describe cómo en los últimos milenios se ha producido una aceleración del desarrollo tecnológico, un fenómeno que podría comenzar con la aparición del lenguaje, la agricultura y las primeras urbanizaciones hasta llegar en nuestros días a la difusión de la red y la manipulación genética. Esta parte del libro está muy marcada por autores como Jared Diamond. A través de ejemplos y tablas Kelly demuestra la aceleración del Technium y cómo nuestros genes han coevolucionado con nuestras invenciones. "No somos los mismos tipos que abandonamos África. En los últimos 100.000 años nuestros genes han evolucionado 100 veces más rápido que la media de los 6 millones de años anteriores" (p. 37). Cabe agregar que algunas de estas ideas ya las habían expresado investigadores como Bob Logan o Brian Arthur en sus trabajos sobre lenguaje, biología y evolución tecnológica.

En breve: Kelly ve al sistema tecnológico como un ser vivo que evoluciona y está sometido a las leyes de la complejidad y la auto-organización. En este sentido Kelly integra la evolución tecnológica dentro de un proceso evolutivo mayor que comienza en el Big Bang y la aparición de las primeras moléculas replicables. En este contexto la World Wide Web sería un momento más de esa evolución del Technium. Polémico, no?

La segunda parte del libro está dedicada a procesos como la explosión de la población mundial y el desarrollo urbano, una condición fundamental para el intercambio acelerado de ideas y la innovación. Kelly retoma las teorías de la “evolución convergente” –que sostiene la existencia de patrones evolutivos comunes y predeterminados (por ejemplo las ballenas y los peces han desarrollado aletas de manera independiente)- y las aplica a la tecnología. También en el Technium hay “convergent evolution”:

“La tecnología se basa en la misma química y física de la vida, y además, algo más importante, (…) el technium está limitado por las mismas constricciones que guían la evolución de la vida. El technium no puede producir todas las invenciones imaginables ni todas las posibles ideas. Más bien el technium está limitado en muchas direcciones por las constricciones de la materia y la energía” (p. 119).

A esta inevitabilidad estructural se deben sumar los procesos de adaptación funcional y las constricciones históricas (contingentes). O sea: Kelly defiende la  inevitabilidad en el desarrollo tecnológico. Por ejemplo: una vez inventado el tren a vapor y el motor eléctrico, la invención del tren eléctrico era inevitable. Como las especies biológicas, las especies tecnológicas se hibridan –con mucha mayor libertad porque no están sometidas a las leyes del DNA- y generan nuevas tecnologías. Si “rebobinamos y volvemos a apretar el ‘play’ de la historia, la misma secuencia de invenciones debería repetirse en una secuencia similar cada vez que la reproduzcamos” (p. 133)

Kelly sostiene su hipótesis en varios ejemplos, desde la invención simultánea del teléfono por  investigadores que trabajaban en paralelo hasta el desarrollo –también paralelo y simultáneo- de las bombillas eléctricas. Hace unos siglos muchas comunidades tradicionales en África, América, Asia y Polinesia desarrollaron tecnologías similares sin que existiera un contacto entre ellas. También Hollywood parece seguir los mismos patrones cuando, en un mismo período, se desarrollan historias paralelas (“Deep Impact” / “Armaggedon”, “A Bug’s Life” / “Ants”, etc.). Kelly habla en todos estos casos de un “universal path” que predeterminaría el desarrollo tecnológico (p. 152).

Continuará...


Bonus track:
- Entrevista que le realicé a Kevin Kelly en el marco de la eWeek 2007.
 
 

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1 Comments:

Blogger complaciencia said...

La tecnología no es "como un ser vivo", sino que ES un ser vivo, o para comprenderlo mejor, una prolongación o herramienta creada en simbiosis con los humanos, y con la naturaleza. Si nadie duda de que un termitero es biodiversidad, vida al fin y al cabo, pues igual de viva está la tecnología. La evaporación de las dicotomías, a la que sin duda nos han impulsado todas estas tecnologías, arriba a la contemplación del ser vivo, del humano, como una tecnología, biotecnología, o conjunto de ellas. Igual que toda ecología es ecología humana, pues toda "tecnología" también es humana, y por tanto VIDA. Es el principio del holismo. Ciencia y tecnología se funden así en un todo teórico-práctico, donde la teoría es sólo un complemento de la práctica, y no al revés... Gracias por el Blog.

marzo 08, 2011

 

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