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15 febrero 2011

Mentes futuras o el crecimiento de los screenagers.

 


Acabo de leer Future minds. How the digital age is changing our minds, why this matters and what we can do about it, de Richard Watson (2010, Nicholas Brealey Publishing). Les presento la reseña de un nuevo libro que va en la línea de la crítica/contemplación de los nativos digitales.

El hilo argumental del libro es que los screenagers (puede leerse como sinónimo de Millennials, Net Generation o Generación Y) tienen serias limitaciones en el pensamiento riguroso, independiente, focalizado, original, reflexivo y contemplativo y además carecen de slow thinking. La pregunta central del libro es How can we harness the potential of the digital age while minimizing its downsides? Según el autor, en el futuro laboral las personas serán recompensadas por ser pensadores conceptuales. Pero, debido al actual flujo de información, este es el tipo de pensamiento con el que los screenagers tienen más dificultades, debido a su incapacidad para mantener el foco en sus tareas cotidianas, producto de la adicción a múltiples pantallas.
El concepto de screenagers no es trivial y justifica su relevancia. Un estudio de PEW Internet de 2007 (Lee Rainie, Penn State) sobre adultos jóvenes en EEUU revela que el 20% de ellos miran shows de TV en otros dispositivos como ordenadores (70%), laptops (36%), móviles (16%) y iPods (7%). Y este es sólo un dato en el universo de pantallas.

Es un trabajo posterior a Geekonomía, y por esto no lo he citado en el fragmento donde analizo los trabajos que analizan el fenómeno de los millenials. Pero ya lo señalé en el libro. Existen varias lecturas que van en la misma línea: un artículo de de Wired sobre Snack Culture, Bite-Size entertainment; el libro de Nicholas Carr The Shallows. What the Internet Is Doing to Our Brains (2010), (Superficiales en su versión en castellano), o el Cognitive Surplus (2010), de Clay Shirky. Por el contrario otros trabajos que se colocan en el vértice opuesto y reivindican a ultranza las capacidades de los nativos digitales son Millennials Rising: The Next Great Generation (2000) de Neil Howe y William Strauss; Born Digital: Understanding the First Generation of Digital Natives (2008) de John Palfrey y Urs Gasser; y la más reciente investigación Grown Up Digital. How the Net Generation is changing your world (2009) de Don Tapscott. En castellano, el libro más destacado sobre el tema es Nativos digitales. Dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participación, de Alejandro Piscitelli, en una posición más equidistante, aunque un tanto escorado para este segundo bloque de autores.

Future Minds progresa sobre prácticas consolidadas de consumo digital de los jóvenes y ciertas críticas previsibles hacia la cultura digital. Los screenagers piensan diferente: prefieren el multitasking, el procesamiento paralelo, leer texto en forma no-lineal e imágenes por sobre las palabras. Para ellos la memoria existe en un disco duro. La información está en Google y no la necesitan en su cabeza. Asimismo utilizan las TIC para evitar la confrontación face to face (aunque son muy transparentes en el universo de las redes sociales), piensan que si hacen algo erróneo, ellos siempre pueden apretar un botón y comenzar de nuevo. Según Watson, se trata de una reset generation que demanda respuesta instántanea y recompensa inmediata. Su mente esta atenta a múltiples flujos de información, y por esto su atención y comprensión es menor. Sin embargo, su mente es ágil, pero a menudo ignorante de un contexto cultural más amplio. Quieren velocidad, que los cosas sucedan rápidamente y por esto, no tienen paciencia. Por último, el autor valora en las mentes futuras (y presentes) la cross-pollination de ideas y actividades, dado que son grandes multitaskers y virtuosos para captar nuevas ideas.

En general, la tesis argumental del libro es una opinión cada vez más presente en el discurso sociológico de Internet en la fase de la Web Social. Para Watson, vivimos en una dieta de borrado continuo. El autor cree que nos estamos volviendo adictos a Google, haciendo scroll todo el día, sin pensar profundamente acerca de que estamos haciendo o donde estamos yendo. El autor se queja de que se han perdido los encuentros serendípicos como hecho social. Algo que siempre se dice y no es cierto. Mi experiencia personal me indica que el uso de redes sociales ha ampliado por decenas de personas mi círculo social más directo y en cada viaje que realizo, siempre tengo alguien con quien compartir una charla en un café, producto de mis relaciones originadas en la Red.

Para finalizar la reseña, dos investigaciones interesantes que recojo del libro: 1) según un trabajo del Virtual Human Interaction Laboratory, de Stanford University, si te tornas confidente en tu vida en línea, también lo haces en tu vida social, lo cual va en franca contraposición con quienes aún afirman que la vida en red atenta contra la sociabilidad de los jóvenes;  2) el autor cita una investigación de University of Chicago sobre la comunicación científica, que concluye que un rango significativo de artículos que están siendo citados hace foco exclusivamente en los de más reciente publicación.
 
 

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2 Comments:

Blogger Frank Casas said...

Gracias por la reseña Hugo. Al término de este post se me viene a la mente si es que quizás, una vez más, estamos cayendo entre la vertiente de "apocalípticos e integrados" (Eco dixit).

Saludos

frank

febrero 16, 2011

 
Blogger Luis David Tobón López said...

Hola Hugo, como siempre siguiéndote en tus interesante apariciones. Qué cierto lo que dices de las redes y sus posibilidades de seguir concretando proyectos y haciendo amistades. Conceptualización y práctica, equilibrio necesario en la generación Y.

Saludos

marzo 23, 2011

 

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