Comunicación y poder (I): Manuel Castells y la autocomunicación de masas.
“Comunicación y Poder” (Alianza) de Manuel Castells es quizás EL libro del año: fue publicado a mediados del 2009 en los Estados Unidos y unos meses más tarde en España. Debido a la extensión del texto - 680 páginas- en esta reseña crítica sólo desarrollaré algunos temas y hablaré de las cuestiones que más me llamaron la atención.La reseña se divide en tres partes y, cuando la termine, no descarto unificarlas en un único documento PDF. Antes de pasar al libro, quisiera resaltar lo de “reseña crítica”: en realidad, todas las reseñas deberían ser “críticas”; sin embargo, a menudo muchas se dedican a promover la compra de algún libro sin profundizar demasiado en su contenido o sin evidenciar los aspectos polémicos del mismo. Este no es el caso.
Al final de mi libro Hipermediaciones incorporé a modo de conclusión una breve sección sobre comunicación y poder: ahí decía que los procesos de producción, distribución y consumo cultural "... no son actividades políticamente inertes o neutrales. Todos estos procesos tienen lugar bajo relaciones sociales marcadas por el conflicto y deberían encuadrarse en las confrontaciones hegemónicas que atraviesan la sociedad. Tampoco los discursos teóricos, incluido el de este libro, son neutrales ni gozan de inmunidad de frente a los relatos míticos o a las ideologías." Si hiciéramos click en ese párrafo, se extendería ante nosotros la monumental obra que Manuel Castells acaba de publicar. Sin embargo, si el lector se piensa que nos encontramos ante “el nuevo libro de Castells sobre Internet”, está equivocado: este es un libro duro y contundente sobre sociología del poder.
Las redes
El primer capítulo del libro de Manuel Castells (del prólogo ya hablaré más adelante) es un texto brillante, con vida propia, que resume desde una perspectiva global lo que entendemos por una sociedad en red. La visión del mejor sociólogo de Internet –su bien merecida fama lo colocan entre los científicos sociales más citados de las últimas décadas (ver PDF)- es a 360º: Castells tiene una enorme capacidad para identificar tendencias, trazar mapamundos y construir paisajes sociológicos actualizados. A diferencia de otros pensadores que se dejan llevar por la poética, Castells no da puntada sin mencionar una investigación empírica que la sustente. Cada afirmación, cada análisis de Castells se basa en un estudio propio o de reconocidos miembros de la comunidad científica (sobre todo anglosajona).
En su análisis de las redes Castells se mueve con habilidad por la cornisa que separa el tecnologismo del sociologismo, evitando caer en cualquiera de los abismos: "la tecnología de redes y la organización en red son sólo medios que reflejan las tendencias inscriptas en la estructura social. El actual proceso de globalización tiene su origen en factores económicos, políticos y culturales... pero... las fuerzas que impulsaron la globalización sólo pudieron desencadenarse porque tenían a su disposición la capacidad de conexión en red global que proporcionan las tecnologías digitales de comunicación y los sistemas de información ... " (p. 51).
Podríamos dedicar varios posts a comentar este primer capítulo, pero lo mejor es leerlo. Lo repito: el primer capítulo de "Comunicación y poder" es brillante, es un texto autónomo que debería formar parte de la bibliografía obligatoria de todas las carreras de ciencias sociales.
La autocomunicación de masas
No es fácil definir las nuevas formas y prácticas de comunicación nacidas al calor de la web. En Hipermediaciones dediqué casi todo un capítulo a reflexionar sobre el tema: new media, multimedia, comunicación digital, comunicación interactiva, cibermedios, comunicación participativa, comunicación 2.0, cibercomunicación, eComunicación... ¿Cómo nombrar lo nuevo? Castells propone en el segundo capítulo de “Comunicación y Poder” el concepto de “autocomunicación de masas” para nombrar las nuevas formas de comunicación. A lo largo del capítulo deja caer varias definiciones:
- "Es comunicación de masas porque potencialmente puede llegar a una audiencia global, como cuando se cuelga un vídeo en Youtube, un blog con enlaces RSS (...) (y) al mismo tiempo, es autocomunicación porque uno mismo genera el mensaje, define los posibles receptores y selecciona los mensajes concretos (...) que quiere recuperar" (p. 88).
- "Esta forma de comunicación ha surgido con el desarrollo de las llamadas Web 2.0 y Web 3.0, o el grupo de tecnologías, dispositivos y aplicaciones que sustentan la proliferación de espacios sociales en Internet..." (p. 101).
- "... su contenido está autogenerado, su emisión autodirigida y su recepción autoseleccionada por todos aquellos que se comunican" (p. 108).
Por mi parte, creo que desde la perspectiva de las teorías de la comunicación el concepto de “autocomunicación de masas” es desafortunado. Según el Diccionario de la Real Academia Español el prefijo “auto" viene del Griego y significa "propio" o "por uno mismo" (autosugestión, autobiografía, automóvil). “Autocomunicación” me suena a comunicación con uno mismo, por ejemplo a la reflexión silenciosa que llevamos internamente dentro de nuestra mente. En cierta forma, desde esta perspectiva etimológica el concepto de “autocomunicación” no se encontraría muy lejos de la “comunicación intrapersonal” propuesta por Mortensen, Ruesch o Bateson en los años 1960.
Con este prefijo Castells quiere llamar la atención sobre uno de los elementos que caracterizan a las nuevas formas de comunicación: el carácter de producción individual/artesanal, o sea el espíritu de DIY (Do It Yourself). Obviamente, estamos hablando de una característica muy importante de la comunicación de la era post-broadcasting: la comunicación sin intermediarios profesionales. Pero aún queriendo evidenciarla en nuestra definición, el prefijo “auto” no me parece la mejor opción para nombrar estas nuevas formas de comunicación (quizás bastaría llamarlas “comunicación directa” o “comunicación desintermediada”).
Por otro lado, definir a las nuevas formas de comunicación como “de masas” (“autocomunicación de masas”) entraña sus riesgos: Por más que Facebook tenga 350 millones de usuarios... ¿Podemos seguir hablando de “masas” en una sociedad hiperfragmentada donde los grupos de consumo e identidades se desarman y recomponen a ritmo contínuo? La idea de “masa” no es sólo cuantitativa: implica también la existencia de una homogeneidad que cada día está más en discusión en los nuevos entornos de comunicación. Sin duda estamos de frente a fenómenos masivos por su cantidad, pero no por su calidad.
La discusión sobre cómo nombrar al nuevo “objeto” comunicacional es compleja. Podemos pasar varios años buscando el nombre más adecuado... Por mi parte, en Hipermediaciones decidí -como sostenía Jesús Martín Barbero en De los medios a las mediaciones (1987)- abandonar el objeto para recuperar el proceso: o sea, preferí no perderme en la discusión semántica sobre el nombre que deberíamos dar a los “nuevos medios” y apostar por analizar los nuevos procesos (las “hipermediaciones”).
Si tuviera que hacer un balance del segundo capítulo (que no se agota en estas cuestiones semánticas y del cual seguiremos hablando), tengo la impresión de que Castells se mueve con mayor soltura en la sociología de las redes que en las teorías de la comunicación. Sus referencias en el campo comunicacional no son tan profundas ni amplias como en el mundo de las redes. Un ejemplo basta de muestra: a la hora de afrontar las estrategias semióticas y los efectos del medio televisivo, Castells cita un texto clásico de Umberto Eco (“¿Il pubblico fa male alla televisione?”), un artículo publicado originalmente en 1973 y posteriormente incluido en Dalla periferia all’impero (Bompiani, 1977) y en uno de los volúmenes recopilatorios de Sociología de la Comunicación de Masas de Miquel de Moragas a mediados de los 1980.
La semiótica y análisis de discurso han recorrido un largo camino desde que Eco realizara sus primeros y polémicos aportes a la histórica discusión sobre los efectos de la televisión, pero no aparecen en “Comunicación y poder”. En la próxima parte de la reseña analizaré más a fondo la relación entre el texto de Manuel Castells y los enfoques semióticos, discursivos y cognitivos, sobre todo en lo referente a los estudios sobre el discurso político.
Continuará.
Bonus tracks:
- Reseña de Hugo Pardo en digitalismo
- Entrevista a M. Castells en RTVE
- Reseña de J. M. Pérez Tornero
Al final de mi libro Hipermediaciones incorporé a modo de conclusión una breve sección sobre comunicación y poder: ahí decía que los procesos de producción, distribución y consumo cultural "... no son actividades políticamente inertes o neutrales. Todos estos procesos tienen lugar bajo relaciones sociales marcadas por el conflicto y deberían encuadrarse en las confrontaciones hegemónicas que atraviesan la sociedad. Tampoco los discursos teóricos, incluido el de este libro, son neutrales ni gozan de inmunidad de frente a los relatos míticos o a las ideologías." Si hiciéramos click en ese párrafo, se extendería ante nosotros la monumental obra que Manuel Castells acaba de publicar. Sin embargo, si el lector se piensa que nos encontramos ante “el nuevo libro de Castells sobre Internet”, está equivocado: este es un libro duro y contundente sobre sociología del poder.
Las redes
El primer capítulo del libro de Manuel Castells (del prólogo ya hablaré más adelante) es un texto brillante, con vida propia, que resume desde una perspectiva global lo que entendemos por una sociedad en red. La visión del mejor sociólogo de Internet –su bien merecida fama lo colocan entre los científicos sociales más citados de las últimas décadas (ver PDF)- es a 360º: Castells tiene una enorme capacidad para identificar tendencias, trazar mapamundos y construir paisajes sociológicos actualizados. A diferencia de otros pensadores que se dejan llevar por la poética, Castells no da puntada sin mencionar una investigación empírica que la sustente. Cada afirmación, cada análisis de Castells se basa en un estudio propio o de reconocidos miembros de la comunidad científica (sobre todo anglosajona).
En su análisis de las redes Castells se mueve con habilidad por la cornisa que separa el tecnologismo del sociologismo, evitando caer en cualquiera de los abismos: "la tecnología de redes y la organización en red son sólo medios que reflejan las tendencias inscriptas en la estructura social. El actual proceso de globalización tiene su origen en factores económicos, políticos y culturales... pero... las fuerzas que impulsaron la globalización sólo pudieron desencadenarse porque tenían a su disposición la capacidad de conexión en red global que proporcionan las tecnologías digitales de comunicación y los sistemas de información ... " (p. 51).
Podríamos dedicar varios posts a comentar este primer capítulo, pero lo mejor es leerlo. Lo repito: el primer capítulo de "Comunicación y poder" es brillante, es un texto autónomo que debería formar parte de la bibliografía obligatoria de todas las carreras de ciencias sociales.
La autocomunicación de masas
No es fácil definir las nuevas formas y prácticas de comunicación nacidas al calor de la web. En Hipermediaciones dediqué casi todo un capítulo a reflexionar sobre el tema: new media, multimedia, comunicación digital, comunicación interactiva, cibermedios, comunicación participativa, comunicación 2.0, cibercomunicación, eComunicación... ¿Cómo nombrar lo nuevo? Castells propone en el segundo capítulo de “Comunicación y Poder” el concepto de “autocomunicación de masas” para nombrar las nuevas formas de comunicación. A lo largo del capítulo deja caer varias definiciones:
- "Es comunicación de masas porque potencialmente puede llegar a una audiencia global, como cuando se cuelga un vídeo en Youtube, un blog con enlaces RSS (...) (y) al mismo tiempo, es autocomunicación porque uno mismo genera el mensaje, define los posibles receptores y selecciona los mensajes concretos (...) que quiere recuperar" (p. 88).
- "Esta forma de comunicación ha surgido con el desarrollo de las llamadas Web 2.0 y Web 3.0, o el grupo de tecnologías, dispositivos y aplicaciones que sustentan la proliferación de espacios sociales en Internet..." (p. 101).
- "... su contenido está autogenerado, su emisión autodirigida y su recepción autoseleccionada por todos aquellos que se comunican" (p. 108).
Por mi parte, creo que desde la perspectiva de las teorías de la comunicación el concepto de “autocomunicación de masas” es desafortunado. Según el Diccionario de la Real Academia Español el prefijo “auto" viene del Griego y significa "propio" o "por uno mismo" (autosugestión, autobiografía, automóvil). “Autocomunicación” me suena a comunicación con uno mismo, por ejemplo a la reflexión silenciosa que llevamos internamente dentro de nuestra mente. En cierta forma, desde esta perspectiva etimológica el concepto de “autocomunicación” no se encontraría muy lejos de la “comunicación intrapersonal” propuesta por Mortensen, Ruesch o Bateson en los años 1960.
Con este prefijo Castells quiere llamar la atención sobre uno de los elementos que caracterizan a las nuevas formas de comunicación: el carácter de producción individual/artesanal, o sea el espíritu de DIY (Do It Yourself). Obviamente, estamos hablando de una característica muy importante de la comunicación de la era post-broadcasting: la comunicación sin intermediarios profesionales. Pero aún queriendo evidenciarla en nuestra definición, el prefijo “auto” no me parece la mejor opción para nombrar estas nuevas formas de comunicación (quizás bastaría llamarlas “comunicación directa” o “comunicación desintermediada”).
Por otro lado, definir a las nuevas formas de comunicación como “de masas” (“autocomunicación de masas”) entraña sus riesgos: Por más que Facebook tenga 350 millones de usuarios... ¿Podemos seguir hablando de “masas” en una sociedad hiperfragmentada donde los grupos de consumo e identidades se desarman y recomponen a ritmo contínuo? La idea de “masa” no es sólo cuantitativa: implica también la existencia de una homogeneidad que cada día está más en discusión en los nuevos entornos de comunicación. Sin duda estamos de frente a fenómenos masivos por su cantidad, pero no por su calidad.
La discusión sobre cómo nombrar al nuevo “objeto” comunicacional es compleja. Podemos pasar varios años buscando el nombre más adecuado... Por mi parte, en Hipermediaciones decidí -como sostenía Jesús Martín Barbero en De los medios a las mediaciones (1987)- abandonar el objeto para recuperar el proceso: o sea, preferí no perderme en la discusión semántica sobre el nombre que deberíamos dar a los “nuevos medios” y apostar por analizar los nuevos procesos (las “hipermediaciones”).
Si tuviera que hacer un balance del segundo capítulo (que no se agota en estas cuestiones semánticas y del cual seguiremos hablando), tengo la impresión de que Castells se mueve con mayor soltura en la sociología de las redes que en las teorías de la comunicación. Sus referencias en el campo comunicacional no son tan profundas ni amplias como en el mundo de las redes. Un ejemplo basta de muestra: a la hora de afrontar las estrategias semióticas y los efectos del medio televisivo, Castells cita un texto clásico de Umberto Eco (“¿Il pubblico fa male alla televisione?”), un artículo publicado originalmente en 1973 y posteriormente incluido en Dalla periferia all’impero (Bompiani, 1977) y en uno de los volúmenes recopilatorios de Sociología de la Comunicación de Masas de Miquel de Moragas a mediados de los 1980.
La semiótica y análisis de discurso han recorrido un largo camino desde que Eco realizara sus primeros y polémicos aportes a la histórica discusión sobre los efectos de la televisión, pero no aparecen en “Comunicación y poder”. En la próxima parte de la reseña analizaré más a fondo la relación entre el texto de Manuel Castells y los enfoques semióticos, discursivos y cognitivos, sobre todo en lo referente a los estudios sobre el discurso político.
Continuará.
Bonus tracks:
- Reseña de Hugo Pardo en digitalismo
- Entrevista a M. Castells en RTVE
- Reseña de J. M. Pérez Tornero
Etiquetas: ciberculturas, digitalismo, hipermediaciones, lectura











4 Comments:
Estimado Carlos. Comparto tus críticas hacia el concepto de Castells y agrego un ítem más.
En un artículo publicado en la Revista Telos (2008), Castells presenta dicha noción para analizar la práctica política de algunos actores y sus formas de apropiación de Internet. Esta nueva forma de comunicación estaría caracterizada, según el autor, por el creciente uso de redes de comunicación “horizontales”.
Castells reconoce a los productores y destinatarios de este movimiento, usuarios distribuidos por todo el mundo y globalmente interactivos y que posibilitados por los avances de la ciencia informática y del mayor acceso al consumo, pueden elaborar contenidos de todo tipo y publicarlos en la red sin mayores costes. Es decir, Castells deposita la confianza en estas redes en los “usuarios”, considerando sus posibilidades de apropiación y acción, y por ello señala que el surgimiento de la autocomunicación de masa permitiría que los movimientos y los individuos puedan construir mayores espacios de autonomía y confrontar a las instituciones a partir de sus propios proyectos.
Evidentemente subyace una concepción política en dicho concepto, basada en la participación individual o de pequeños grupos de actores (élite). Prácticas que desafían los espacios de socialización tales como el Estado y al mismo tiempo desafían las formas tradicionales de protesta. Formas de participación en las que el rol del sujeto político está basado por ocupar el lugar de "consumidor".
Creo que las mismas contradicciones que señalás respecto del concepto de "masa" aparecen en la dimensión política de la propuesta de Castells, poniendo en juego concepciones sobre "lo político" que se contradicen entre lo "liberal-utópico-tecnológico" y una noción que refiere (como bien señalás) a lo homogéneo, lo masivo y lo común.
Saludos desde Cba, Arg.!!
febrero 08, 2010
Gracias por el aporte! Sería interesante cruzar esta visión de Castells de las movidas sociales con otros enfoques, por ejemplo el concepto de "multitud" (Virno).
Respecto a Castells, en los capítulos siguientes -descargar la reseña completa en HIPERMEDIACIONES.COM- analiza cómo se "programan" las redes desde el poder para construir hegemonía y como se "contra-programan" para construir lo que él denomina la comunicación "insurgente".
febrero 09, 2010
compañeros del blog solicito por fabor hacerme conocer bibliografia sobre los videojuegos desde el punto de vista sociologico me llamo david valle soy de la paz bol. espero resp. gracias
junio 08, 2011
Hola que tal, muy bueno el Blog, quisiera saber si me pudieran pasar algun enlace para bajar el libro o encontrarlo online
junio 05, 2012
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