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15 enero 2009

La semiótica explicada a los niños (II): storytelling.

Viene de la primera parte.

Despues de analizar dos libros de introducción a la semiótica, nos sumergiremos en Storytelling. La máquina de fabricar historias y formatear las mentes de Christian Salmon (Ediciones Península). Vayamos por parte: no me gusta leer best-sellers apenas publicados de ningún tipo, ni de ficción ni ensayos. Por lo general dejo pasar un par de años antes de leerlos, si es que los leo. Esta es una de las excepciones, lo cual no inhibe que haya abierto el libro esperándome lo peor: el clásico best-sellers para managers que agota sus ideas en la segunda página y el resto es pura espuma.

Pero como estoy desde hace tiempo dándole vueltas a las tecnologías conversacionales (una idea basada en los trabajos de Fernando Flores, quien resaltó en su blog mi enfoque de la cuestión) y buena parte del marco teórico de Hipermediaciones se basa en considerar a las teorías como campos conversacionales, me decidí a comprar el libro de Salmon. Digamos que el libro no es pura espuma pero está lejos de esas cervezas belgas que tanto emocionan a los dos autores de este blog. Como No Logo. El poder de las marcas de Naomi Klein es probable que este libro aparentemente antisistema termine en las bibliotecas personales de miles de empresarios, managers, políticos, asesores, diseñadores, publicistas y estrategas. Como decía Carlos Gardel, "no avivés a los giles que después se te vuelven contra".

Resumamos brevemente la idea de Salmón... o mejor, pasemos la palabra al autor:

«Así pues, el arte del relato que, desde los orígenes, cuenta, esclareciéndola, la experiencia de la humanidad, se ha convertido bajo la insignia del storytelling en el instrumento de la mentira de Estado y del control de las opiniones. Tras las marcas y las series de televisión, pero también en la sombra de las campañas electorales victoriosas, de Bush a Sarkozy, y de las operaciones militares en Irak u otra parte, se esconden las aplicaciones técnicas del storytelling. El imperio ha confiscado el relato. Este libro cuenta este increíble atraco al imaginario».

Según Salmon a partir de la década del 1990 las formas tradicionales de construcción de marca entraron en crisis: los consumidores dejaron de dar importancia a los logotipos y demás signos de identidad corporativa. Para superar esta crisis -que Salmon sitúa en el famoso destape en 1996 de los niños pakistaníes cosiendo pelotas para Nike- los estrategas recurrieron a la narrativa: las empresas comenzaron a contar historias (storytelling), tanto a sus clientes como para el frente interno.

Esta moda(lidad) se extendió a todo el mundo del marketing (cada vez más las publicidades tienden a contar buenas historias y casi no se habla del producto), a la política (desde el cuentito de la tierna niña de Rajoy hasta el rudo fontanero de McCain) y la guerra (¿Recuerdan las armas de destrucción masiva en Irak?). Es muy probable que muchos políticos españoles, después de quedar embobados con el elefante de Lakoff, ahora se pasen a Salmon y comiencen a planificar historias para sus votantes.

Pero ya que hablamos de narrativa, nada mejor que la intervención de un personaje de ficción para seguir con esta reseña: de frente al libro de Christian Salmon el viejo y querido Bugs Bunny se preguntaría... ¿Qué hay de nuevo, viejo?

Y como corresponde con toda historia que se precie de tal, también este post Continuará.

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4 Comments:

Blogger Jorge said...

Mientras espero la aparición en Argentina del libro de Salmon, se me ocurre preguntar si esa "narrativa" de las marcas que se consolidó en los 90 no se inscribe en el paradigma del "mundo posible" que desde la semiótica clásica Eco desarrollara en Lector in Fábula. Digo, mientras también pienso en Semprini, algo así como la marca como entidad relacional (y no "fijada" al producto), estableciendo un contrato que define el "territorio" que la vuelve singular. ¿Será que esa "buena historia" que nos cuentan en sus comunicaciones es la puesta en funcionamiento (y mantenimiento) de ese "mundo posible"? Al fin de cuentas, no hay "colaboración interpretativa" si no nos implicamos en un relato, aunque más no sea una síntesis de 30 segundos donde se viven "aventuras cotidianas" (aspiracionales dirían desde el marketing)y apenas si aparece un logo de cierre que nos recuerda que esa historia se desarrolló en el territorio de esa, y solo esa, marca. Veremos qué me ocurre cuando lo lea a Salmon.

enero 15, 2009

 
Blogger Carlos Scolari said...

Gracias por el aporte. En efecto, Semprini lleva el concepto de "mundo posible" ( y "mundo narrativo") hacia el reino de las marcas. Al analizar las marcas desde una perspectiva narrativa, la cual obviamente no sólo incluye el modelo de Eco, se abren las puertas a nuevas interpretaciones: la marca como Sujeto que se plantea un Programa Narrativo (Greimas), la marca como narración que cuenta cómo se pueden superar pruebas con la ayuda de un objeto mágico (Propp), etc.
Otro italiano, Vanni Codeluppi, ha cuestionado a Semprini el uso de "mundo posible/narrativo" y propone el concepto de "imaginario" ("imaginario de marca").
Respecto a la brevedad del formato spot y la necesidad de colaborar intrepretativamente, estoy de acuerdo; pero creo que actualmente el principal trabajo interpretativo viene dado por la reconstrucción de narrativas transmediáticas (me refiero a las campañas que se expresan a través de anuncios impresos, spots televisivos, videos para Youtube -diferentes a los spots-, videojuegos, aplicaciones para móviles, etc. El consumidor es invitado a "recomponer" todos estos fragmentos y experiencias, por lo que de hecho "entra" en el mundo narrativo de la marca.

enero 16, 2009

 
Blogger Raul Lilloy said...

Lo que es paradojico que un enemigo ideologico le prologue el libro: Miguel Roig un esbirro director "creativo"de Saatchi and Masoch, los tipos que andan por la vida manipulando mensajes publicitarios para que la gent consuma cosas que no necesita, es como si el libro de No Logo de Naomi Klein lo hubiera prologado el director de Nike.
Insolito, yo que Salmon me quejo.

enero 30, 2009

 
Blogger Carlos Scolari said...

Si Salmon se queja ¿que debería hacer? Escribir una carta o artículo, lo cual daría lugar a una nueva narración. Como dijo Verón, no podemose escapar a la red de la semiosis social...

enero 31, 2009

 

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