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09 enero 2009

iComics: nanohistorietas, iPhones y ecología de los medios (II).

Viene de la primera parte.

Si en la primera parte recordamos la famosa frase de McLuhan ("el contenido de un medio siempre es otro medio"), en esta segunda parte del post reflexionaremos sobre otra ley: "las interfaces no desaparecen, se transforman". Por este motivo la aparición de nanocómics en las pantallas interactivas del iPhone no debería sorprendernos. El sistema de las interfaces -en este caso, las interfaces de los medios- se caracteriza por reciclar y aprovechar formas de organización de la información y experiencias de interacción provenientes del pasado. Los soportes materiales (el papiro, el pergamino, el papel) pasan, las interfaces quedan.

A lo largo de su evolución las historietas han sufrid0 numerosas mutaciones en sus formatos gráficos. A menudo los editores "deconstruían" una historia para reproponerla con otras dimensiones o directamente remontarla (de un formato apaisado a uno vertical). En mi casa tengo varias versiones El Eternauta de Oesterheld-Solano López: no hay dos iguales. Los tengo verticales, apaisados, formato comic-book e inclusive de bolsillo. Los resultados son terribles: en casi todos los casos estos lifting textuales terminan por arruinar el producto original (algo parecido sucede cuando vemos en la televisión una película pensada para el cinemascope).

En la década de 1950, durante los duros años de la posguerra, el papel era un bien escaso que planteaba grandes desafíos a las editoriales. Para aprovechar al máximo las planchas muchas editoriales de cómics apostaron por los microformatos. Esto permitía aprovechar al 100% la superficie del soporte y reducir al mínimo las sobras. El guionista argentino Carlos Trillo explica a Fabio Blanco que...

A fines de los '40, una aguda crisis del papel combinada con el enorme éxito de ventas de las revistas de historietas incentivaron a un editor a lanzar publicaciones impresas en los recortes de papel de descarte de otras revistas. Así nació la pequeña Rayo Rojo, cuyo formato variaba de acuerdo a la disponibilidad de papel y que llegó en 1951 a medir sólo 6 centímetros de altura.

Ni el microformato de Rayo Rojo ni la crisis papelera eran exclusivas del mundo editorial argentino. Entre 1951-1966 se editaron en Italia los mini-fumetti basados en las novelas de Emilio Salgari (ver la portada de "El Corsario Negro") y en España la revista "Mis Chicas" -que medía 13 x 11 cm- se realizaba con el papel sobrante de "Chicos". El papel escaseaba en todo el mundo y no se podía desperdiciar.

Hoy el costo del papel no es un problema y las constricciones vienen por el lado de los dispositivos de interacción y las dimensiones de la pantalla. Al adaptarse a la pantalla del iPhone el cómic recupera parte de su pasado para seguir contando sus historias en el nuevo medio. La nueva generación de creadores interesada en producir historietas para los dispositivos móviles deberá tener en cuenta estas primeras experiencias de microrrelato gráfico a la hora de construir sus iComics.

Esta adaptación del papel a la pantalla a veces es facilitada por el mismo cómic. Resulta mucho más fácil adaptar una tira (stripe) -por ejemplo Mafalda- con una estructura regular en sus viñetas que un comic-book que establece un juego de significación entre la viñeta y el resto de la página. Estas obras deben ser descuartizadas y pierden mucho al ser fragmentadas para poder ser leídas en una pequeña pantalla, tal como le pasaba a algunas de mis ediciones de El Eternauta cuando se convertían en libritos de bolsillo. Las traducciones y las adaptaciones, como se sabe, nunca son perfectas.

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1 Comments:

Blogger Andrea Catellani said...

Grande Carlos! Buon anno, ci sentiamo presto per Colorno...
Ciao ciao
Andrea

enero 09, 2009

 

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