Here comes everybody (II): el excedente cognitivo.
Viene de la primera parte.Seguimos con esta reseña del libro de Clay Shirky “Here comes everybody. The power of organizing withouht organizations”. La obra, como ya dijimos, es interesante a pesar de tocar un tema bastante examinado en los últimos años: las redes sociales. Sin embargo, el libro de Shirky abre unas cuantas líneas de reflexión (algunas de ellas muy polémicas) que estamos tratando de resumir en esta serie de posts.
Uno de los conceptos claves de Shirky es el de “excedente cognitivo” (o “cognitive surplus,”, una idea que ya anticipamos en Digitalismo. Según Shirky las miles de horas dedicadas al consumo televisivo fueron horas perdidas. Las nuevas generaciones están invirtiendo ese tiempo en actividades productivas, ya sea intercambiando información en comunidades virtuales, compartiendo fotos o música o actualizando artículos en la Wikipedia.
Shirky, como buen hijo arrepentido de la televisión, reflexiona en voz alta:
Did you ever see that episode of Gilligan's Island where they almost get off the island and then Gilligan messes up and then they don't? I saw that one. I saw that one a lot when I was growing up. And every half-hour that I watched that was a half an hour I wasn't posting at my blog or editing Wikipedia or contributing to a mailing list.
Did you ever see that episode of Gilligan's Island where they almost get off the island and then Gilligan messes up and then they don't? I saw that one. I saw that one a lot when I was growing up. And every half-hour that I watched that was a half an hour I wasn't posting at my blog or editing Wikipedia or contributing to a mailing list.
El planteo de Shirky me recuerda ciertas utopías militantes. Durante muchos años, sobre todo después de la crisis de los grandes proyectos colectivos en los 70 y la llegada de la niebla posmoderna, los militantes políticos se preguntaban: ¿Por qué “la gente” no participa? ¿Cómo se pueden recuperar los niveles de militancia y compromiso de los años 60 y 70? En cierta forma los militantes soñaban con un estado de movilización permanente con millones de personas involucradas en actividades sociales y políticas. Un militante full-time, dedicado a tiempo pleno a la organización.
Me parece que Shirky sueña con algo parecido: en vez de mirar televisión, todos trabajando a destajo en la Wikipedia o escribiendo blogs... Creo que cada actividad tiene su lugar y su tiempo. El ocio admite diferentes formas y no todas tienen o deben tener un carácter “productivo”. En otras palabras, reivindico mi derecho a estar tirado en el sillón mirando “La isla de Guilligan” o, mucho mejor, "The Simpsons" como así también la posibilidad de mantener al día Digitalismo o participar en una ONG. El ocio, por suerte, puede ser ocupado con muchos tipos de consumos culturales o actividades socialmente productivas.
Por otra parte, “mirar la televisión” –como ya lo demostraron la semiótica y los estudios culturales británicos y latinoamericanos- también implica un trabajo cognitivo de interpretación (de “producción” de sentido). Shirky, en este aspecto, cae en la teoría de la caja boba y del consumo pasivo para acentuar la importancia del consumo productivo de las redes sociales.
Más allá de estas aristas poco trabajadas, me parece bien que Shirky llame la atención sobre lo que hacemos en los momentos de ocio. Respecto a otras épocas, y esto sí es una diferencia notable y está bien que Shirky lo remarque, las posibilidades que brinda el tiempo libre son ahora mucho más grandes. Pero el dato más destacado es que la división entre ocio y producción cada día se disuelve más: nos llevamos trabajo a casa, miramos cada tanto algún video de Youtube en la oficina, ocupamos parte del tiempo libre en actividades socialmente productivas, dedicamos horas de trabajo a proyectos colaborativos, etc.
Si en la Dialéctica del Iluminismo (1947) Adorno y Horkheimer marcaban una continuidad alienante que comenzaba en la cadena de montaje (producción) y terminaba el consumo hogareño de bienes culturales estándar (ocio), hoy estamos obligados a reencuadrar estos fenómenos. El postfordismo tiene una pata en la producción pero otra en el tiempo libre, y las plataformas colaborativas están transformando la dinámica de ambos sectores.
En la tercera y última parte de esta reseña hablaremos de los medios de comunicación y el auge del amateurismo. Shirky tiene algunas posiciones muy polémicas al respecto –alineadas con algunas cosas dichas por Kevin Kelly durante la eWeek 2007- que interesarán a mis colegas y amigos que estudian el periodismo ciudadano o 3.0.
Continuará.
Etiquetas: ciberculturas, lectura, web 2.0











2 Comments:
Me preocupa que personas como Shirky olviden el precioso derecho a perder el tiempo.
Además, parece mentir que según estos parámetros de pensamiento tan web 2.0. entienda la participación en términos tan cuantitativos, cuando más vale decir cosas interesantes aunque sean pocas.
No acabo de congeniar bien con conceptos como excedente y flujo (y que contrastan terriblemente con la cultura de "bien escaso" que sí se inculca para los recursos energéticos), pero supongo que debo de tener una mentalidad conservadora 1.0. :>
julio 21, 2008
Creo que el planteo de Shirky descansa sobre una concepción mecanicista newtoniana... Me explico: una bombilla eléctrica encendida transforma el 85% de su energía en calor y el resto en luz. Lo mismo pasa con los motores a explosión: son muy poco eficientes.
Nosotros pasamos algo más de un tercio de nuestra vida trabajando, y resto descansando o en actividades "ociosas". Shirky critica esta ineficiencia y pretende que incrementemos el tiempo dedicado a la colaboración social.
A mi no me termina de convencer este planteo (aunque el libro de Shirky toca muchos otros temas interesantes y estoy en gran sintonía con este autor!).
julio 21, 2008
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