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15 diciembre 2007

La marca. El libro.

En estos días pienso reseñar varios libros que han caído en mis manos en las últimas semanas. Aquí va el primero. La Crujía de Buenos Aires acaba de publicar Gestión de la marca corporativa, versión en castellano de un libro titulado La marca corporativa que hace tres años editó Eumo en catalán.

El responsable de este volumen es nuestro viejo amigo y compañero de juergas académicas Paul Capriotti, quien tuvo la feliz idea de convocar a un grupo de investigadores españoles, estadounidenses y latinoamericanos residentes en Europa para reflexionar sobre las marcas. Paul es uno de los grandes expertos que tenemos en el fascinante mundo del capitalismo simbólico, y el libro que acaba de publicar La Crujía plantea una mirada polifónica (flor de sinestesia me salió ...) sobre el fenómeno de las marcas. Los lectores encontrarán en el volumen análisis históricos, semióticos, comunicacionales o gráficos de estas construcciones culturales.

A los que estén interesados en cuestiones digitales y/o semióticas, les recomiendo mi artículo sobre la construcción de las marcas on-line incluido en el volumen. En ese texto - titulado "Googlemania. Las marcas on-line y el caso Google" - analizo desde una perspectiva narrativa (e interactiva) la marca "Google" en el contexto de la economía postfordista. En pocos años "Google" logró posicionarse como una de las marcas más fuertes de la cultura contemporánea, algo que empresas como Coca Cola o Ford tardaron décadas en alcanzar. Creo que la "googlemania" no es un éxito aislado, sino que se presenta como un fenómeno emergente de construcción de marca casi independiente de los elementos icónicos y centrado en la experiencia interactiva de los usuarios.

Con este volumen, La Crujía sigue sumando lecturas a nuestra biblioteca y se afianza en el sector. Sabemos lo difícil que es llevar adelante una colección especializada en comunicación en un mercado cada vez más oligopólico, donde los grandes dinosaurios de la edición dominan las estanterías de las librerías y nos condenan a leer más de lo mismo.

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3 Comments:

Blogger Integral said...

De los textos incluidos en el libro leí con interés el tuyo porque, además de proponer una mirada semiótica que retoma los trabajos de Semprini, se ocupa de un "caso" que tienen muchas particularidades pensables "excepcionalidades" que no encuadran en los "decálogos" más conocidos sobre construcción de marca. De hecho Google hizo de la experiencia de uso uno de sus capitales fundamentales. Obviamente esa experiencia contempla una dimensión simbólica que no sólo refiere al look and feel desplegado por la marca sino que integra la conceptualización y valorización de variables más o menos duras como la eficiencia, la simplicidad y la interactividad. Contrariamente a lo que se puede pensar, eso no "empobrece" a Google semióticamente ni lo vuelve más "rústico" para su análisis. Me parece que el nuevo desafío es que esta situación exige desplegar nuevas herramientas para evaluar cómo se fue moldeando su "mundo posible" casi en exclusiva desarrollado en la dimensión virtual, pero (no debemos olvidarlo) con una fuerte presencia en la prensa especializada y de masas bajo el clásico formato del "caso exitoso". Google ha merecido un centimetraje periodístico que también hizo su "trabajo" en la construcción de la marca, sobre todo para aquellos públicos más alejados de la excitación de las versiones Beta. Es interesante también considerar el rol legitimador que la prensa especializada ejerce en la consolidación de algunos fenómenos de empresas puntocom. Creo que no puede reducirse el desarrollo de la marca al "contacto" que sus usarios tienen con ellas. De hecho se trata, en definitiva, de discursos que circulan y se reformulan en situaciones que exceden a la "vida en pantalla". A la vez, el tiempo transcurrido no permite evaluar aun las condiciones de estabilidad de las marcas construidas esencialmente a partir de la web. Hay motivos para mirar con atención las próximas etapas del proceso dado que se puede inferir que la velocidad exhibida para construir el capital marcario también puede repetirse en un posterior proceso de descapitalización. Esto no implica suponer que la "tangibilidad" de Mac o de Toyota las hace más resistentes al desgaste, sino apenas reconocer que las condiciones de producción de cada marca (las reales y las virtuales) son diferentes. Digo, ¿todos expresamos los mismo cuando decimos "googlear"? ¿No interpretan algunos a Google como un "buscador" y otros como un "filtro"? Seguiremos investigando...

diciembre 20, 2007

 
Blogger hugo pardo said...

Te felicito por el aporte que le has dado al post. muy bueno! gracias!!!

diciembre 20, 2007

 
Anonymous carlos.scolari said...

Tarde pero seguro me sumo al debate... Lo importante de una marca es la cantidad de conversaciones y discursos que activa. Los de Apple son expertos en el tema... Obviamente, es dificil mantenerse en el discurso, cualquier nombre puede desaparecer con la misma rapidez que se creo (el paso del wired al tired es breve).
De todas maneras, creo que todos coincidimos en que las redes digitales aceleran, multiplican y aceitan los procesos de circulacion discursiva, lo cual nos obliga a seguir investigando.
Feliz 2008!!!

diciembre 31, 2007

 

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