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07 abril 2007

300 espartanos y la retórica del exceso (I).

300 Lo lamento, pero cada vez que escribo de cine me salen unos post más largos que Lo que el viento se llevó... así que lo dividiremos en dos partes. Además, en esta película, como veremos, todo es excesivo, por lo que no debería extrañar que el post también lo sea.

Una historia se puede contar de varias maneras: a través de la escritura, las imágenes, la música o una mezcla de todos esos lenguajes. La historia de los 300 espartanos que se inmolaron en el paso de las Termópilas siempre interesó al arte y la cultura de masas. El relato de la Batalla de las Termópilas nos llegó a través de Heródoto, la pintó Jacques-Louis David en 1814 ("Leónidas en las Termópilas"), la dibujó Alberto Breccia hace 45 años siguiendo el guión de H.G. Oesterheld, la volvió a interpretar Frank Miller a finales de los '90 y ahora nos llega la versión cinematográfica de Zack Snyder (aunque hubo otra allá lejos y hace tiempo).

La primera versión historietística -publicada en la mítica revista "Misterix"- tenía como personaje central a Mort Cinder, un inmortal que le servía de excusa a Oesterheld para pasearse por la historia contando las desventuras de su personaje. En esa época Oesterheld no pasaba por un buen momento económico -su editorial Nueva Frontera se había fundido- y de esas incertidumbres se contagiaron sus personajes. Mort Cinder es una obra bisagra: en ese cómic Breccia deja atrás un estilo todavía estándar para internarse definitivamente en la experimentación gráfica; Oesterheld, por su parte, seguirá escribiendo guiones durante los próximos 10 años pero nunca más, ni siquiera en las nuevas versiones de El Eternauta, llegaría a las alturas alcanzadas con esta serie. El estilo gráfico de Frank Miller, como ya dijimos alguna vez en Digitalismo, desciende de la experimentación gráfica de Breccia post-Mort Cinder. En la historieta argentina hay un antes y después de Mort Cinder.

De la misma forma, en el mundo del cómic hay un antes y después de Batman: The Dark Knight Returns de Frank Miller. Después de desbaratar el universo superheroico (además del Dark Knight ver su Elektra con Bill Sienkiewicz por ejemplo) Miller se propuso otras metas, desde abrir las heridas urbanas con Sin City hasta traer hasta nuestros días la batalla de las Termópilas.

Las viñetas del cómic de Frank Miller (titulado 300 y publicado en 1998, por lo que las lecturas en clave política post-11S quedan fuera de juego) son palabras mayores: una explosión gráfica y un minimalismo textual (es mucho lo que no se dice) se combinan para dar lugar a una de las propuestas más interesantes de los últimos años. Después de revolucionar el mundo de los superhéroes, Miller retrocedió 2000 años para buscar semidioses. Si bien Miller siempre fue reacio a que sus obras llegaran al cine, la experiencia de Sin City con Robert Rodríguez y su sobredosis de efectos especiales evidentemente le hicieron cambiar de actitud.

Continuará...

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