La crisis de la lectura (entre Foucault y Gutenberg).
Después de algunas semanas retomamos una serie de posts dedicados al tema de la lectura, la educación y las textualidades colaborativas -nos referimos a los posts
La historia no es nueva: los científicos deben publicar para poder hacer carrera académica y compartir sus descubrimientos, un puñado de editoriales controla los "journals" reconocidos internacionalmente y hacer una suscripción a una de estas publicaciones cuesta cientos de euros. Para las editoriales el negocio es redondo: obtienen textos de altísimo nivel gratis, la calidad gráfica y los costos de edición de los "journals" es bajísima y las ganancias incalculables... ¿Tiene sentido seguir difundiendo el conocimiento científico de esta manera en la época de las tecnologías colaborativas?
El artículo
1. Diseminar ideas y ganar visibilidad.
2. Obtener reconocimiento.
3. Generar intercambios y redes.
El sistema de los "journals" es totalmente ineficiente para cumplir estos objetivos. A menudo, dicen los autores, los científicos deben pasar más tiempo escribiendo y preparando manuscritos que investigando...
Por otro lado, el sistema de "revisión por pares" (quizás lo menos malo de todo el sistema de los "journals") también esconde sus bemoles. Según Casati, Giunchiglia y Marchese la "peer review" a menudo filtra y deja de lado investigaciones interesantes e innovadoras porque no se adaptan a los criterios estándar (o sea, buenos papers son sacrificados por malas revisiones, a veces una lectura negativa por parte de un evaluador basta para hundir un trabajo innovador), es un proceso lento (estamos hablando de meses e inclusive años) y se privilegian cierto tipo de trabajos y no otros según las modas (por ejemplo las investigaciones empíricas en desmedro de las teóricas). Todo esto hace que el sistema de publicación se vuelva ineficiente, lento y poco útil respecto a sus objetivos.
Los autores analizan varias alternativas que se han propuesto a este sistema, desde la "revisión con respuesta" (el autor puede replicar a sus evaluadores) hasta la "open review": el texto es puesto a disposición de la comunidad, la cual vota y elige a los mejores, que serán a su vez sometidos a una "peer review" tradicional.
La propuesta de los italianos es diferente. Por un lado ellos proponen separar la diseminación, la evaluación/reconocimiento y la búsqueda (retrieval) de los textos. En una red hipertextual no tiene sentido seguir utilizando una diseminación basada en el papel impreso. Por otro, aplicar la lógica del "open source" a la producción textual científica: escritura colaborativa en vez de escritura individual/grupal, reescritura de los textos antes que nuevas versiones, producción colectiva a cargo de una comunidad especializada. En este contexto el impacto de un texto estaría dado por una variante del sistema "page rank", el mismo utilizado por Google. Los autores terminan indicando una serie de tecnologías que permitirían incrementar la eficiencia de la producción y circulación del conocimiento científico.
En conclusión, el viejo sistema de los "journals" hace agua por donde se lo mire y las alternativas están casi al alcance de la mano. Es sólo cuestión de tiempo... en este sentido, las organizaciones públicas que acreditan al profesorado y a los investigadores (como ANECA en Madrid) deberían ir tomando nota, ya que en la actualidad es ínfimo el número de publicaciones on-line reconocidas por estas gutenberguianas instituciones encargadas de vigilar y castigar.











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