Libros para leer en aeropuertos mientras las metáforas nos piensan.
Antes de entrar en el tema de este post, les comento que el programa de la
Pasemos al tema de este post. En cada viaje aprovecho las estadías en los no-lugares de donde despegan los aviones para leer. Casi siempre me llevo algún libro (nuevo o para releer) dedicado al país que visito. En este caso me releí la "Historia natural de la destrucción" de Sebald, un puñado de textos críticos sobre los bombardeos aliados que desintegraron ciudades como Hamburgo, Colonia o Dresden, el destino final de mi viaje. El libro es uno de los pocos que trata un tema por muchos años considerado tabú: la aniquilación de la población civil alemana durante la segunda guerra. Para completar esta inmersión en la destrucción alemana me sumergí en "Una mujer en Berlín", un texto escrito por una joven alemana -cuyo nombre se mantiene en el anonimato- que fue violada por los soldados del ejército rojo durante la caída de Berlín en la primavera (primavera?) del '45. Un testimonio desgarrador escrito mientras sucedían los hechos por una sobreviviente (se calcula que unas 100 mil mujeres fueron trofeo de guerra de las tropas soviéticas).
Pero la lectura más interesante ha sido "Metáforas que nos piensan. Sobre ciencia, democracia y otras poderosas ficciones" de Emmánuel Lizcano. Este texto desmonta, a partir de una mirada relativista, el lenguaje científico a través de un fino análisis de algunas de las metáforas que lo sustentan. Analizada desde esta perspectiva hasta la pura e inmaculada matemática occidental queda al desnudo... El libro de Lizcano es brillante, retoma algunas ideas de Lakoff y Johnson pero va mucho más allá: su análisis de la matemática paradójica presente en las letras del canto flamenco o la confrontación entre las matemáticas chinas y las griegas son sumamente sugestivas y nos obligan a mirar de otra manera el lenguaje que sustenta nuestras conversaciones (a propósito, la expresión "nos obligan a mirar" es metafórica... El lenguaje no se puede "mirar". Tal como explica Lizcano el sistema científico occidental está permeado por las metáforas visuales: nos interesa de-mostrar, des-cubrir, hacer muestreos, etc.). Junto a
El libro de Lizcano -un texto que respira epistemología anarquista en cada página, y de la buena...- fue publicado por Traficantes de Sueños, una editorial que apuesta fuerte por las licencias Creative Commons. Tal es así que el libro se puede descargar integralmente en la web de la editorial... Si, va en serio: hagan click en este enlace y disfruten de
Categorías: libros











4 Comments:
El libro de Lizcano, promete.
Me lo recomendó rubén (), y he leído la parte relativa del imaginario. Sólo el título ya vale su peso en oro (he ahí otra metáfora): 'meáforas que nos piensan'.
Yo llevo interesado un tiempo por las metáforas geográficas y espaciales usadas en el estudio de Internet: Internet como un espacio, un chat como una 'sala de tertulia', lo online como entorno (lo que rodea), y no como lo que hay 'entre-medias', etc. son metáforas que no nos dejan pensar, o que en ocasiones nos lleva a pensar hacia territorios que nos confunden más que nos desvelan. Son metáforas nos piensan y no nosotros quienes las pensamos.
Adolfo
julio 03, 2006
La metáfora espacial es la madre de todas las metáforas de Internet. Basta pensar en el ciber-espacio.... En esta onda puede ser interesante partir de "The political mapping of cyberspace" de Jeremy Crampton. Los que han leído "Hacer Clic" saben que el tema me apasiona; en ese libro dediqué un capítulo entero a las metáforas de las interfaces. Tema muy interesante, es como la lectura de los mitos de Barthes en los años '60: una vez que uno entra en este filón comienza a mirar todo de otra manera, y una metáfora lleva a otra.....
julio 03, 2006
Ah, me olvidé de decir en el post que en "NO PASARAN" cité un texto anterior de Lizcano que ahora forma parte del libro.
julio 03, 2006
Contra el tiempo.
Lo de la primacía griega por lo visual es algo de lo que he juntado diversos testimonios. Ahora, des-cubrir no me parece un deslizamiento hacia lo visual. Por el contrario lo encuentro profundamente táctil, que, después de todo y si obviamos los últimos años, ha sido un sentido enérgicamente desarrollado por los no-videntes. Considero que a veces tomamos nuestro condicional histórico como un condicional genético (en su acepción griega).
febrero 25, 2010
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