Crónica del Libro de Blogs (1).
Para quienes se fascinaron con la naciente blogosfera allá por 2002 (intentando modificar el código de los blogs de Blogger para que no apareciera por defecto la publicidad), las lecturas y análisis sobre el fenómeno blog destacaban por su escasez. Tres años más tarde y en medio de la explosión de estos nanomedios, la aparición del primer libro de calidad sobre la blogosfera hispana es muy bien recibido y viene a sentar las bases de un proceso que no para de crecer, pasando de ser un juego de geeks a una temática de interés en el mundo académico y empresarial. Se trata de
Como en su momento fue el
Si bien las nuevas lecturas sobre la blogosfera nos cogen con ganas de virar hacia nuevos formatos en búsqueda de frescas experiencias interactivas, la facilidad de creación, productividad y posibilidad de indexación de los blogs hacen que sigamos aferrados al formato con el mismo placer que cualquier novato. ¿Por qué? Octavio Rojas lo resume: los blogs son fáciles de usar, tienen un bajo costo o a veces son gratuitos, son interactivos, son enriquecedores y humanizan a las organizaciones, son creíbles, inmediatos, directos e infecciosos, pueden ser consultados por los periodistas, no son intrusivos, otorgan autoridad e influencia, permiten llegar a audiencias que han abandonado otros medios, crean comunidad, ayudan a aumentar la notoriedad de la organización en la red, refuerzan la cultura de la organización y ayudan en momentos de crisis (221).
Un proceso de
Pero entre tanta euforia, la reseña del libro es una buena excusa para introducir una polémica que iniciamos hace tiempo desde digitalismo.com y que pretende romper esta fascinación monocorde por los blogs; ¿Promueven una Web más democrática? Todo indicaría que sí, pero pongamos un signo de interrogación al respecto. Vamos a distraernos un poco en la ciencia de las redes (Albert-László Barabasi. Linked. The new science of networks. Perseus Publishing. Cambridge. 2002).
Todos coinciden en que los blogs facilitan la publicación de contenidos alternativos a los mass media y dan posibilidades a quienes desean expresar sus inquietudes más allá de la mediación de expertos e informáticos. Pero, salvo escasas excepciones, la visibilidad de un blog es casi nula. La posibilidad de ser un José Luis Orihuela, de tener su sentido de la oportunidad, su capacidad de trabajo y su facilidad para tejer redes, es muy escasa. Su e-cuaderno es según varias fuentes (
Barabasi señala que la arquitectura del Web está dominada por una pequeña cantidad de hubs muy enlazados. Y, precisamente, los hubs son el más duro argumento contra la utópica visión de un ciberespacio igualitario y democrático de la mano de los blogs. Con el agravante que, según el preferential attachment, los nodos con más enlaces tienen mayor posibilidad de coger nuevos enlaces y de crecer aún más, en detrimento de los menos enlazados. La popularidad es atractiva. Todos pueden publicar lo que quieren con herramientas accesibles para no-expertos, pero insisto: ¿quién las lee?. Para la gran mayoría de bloggers, sus lectores son casi cero. Por eso vale cierta precaución en asociar el fenómeno de los blogs con un crecimiento democrático de los medios de comunicación de la mano de bitácoras u otros espacios de escritura colectiva.
Hecha esta salvedad, nadie duda que la relación coste-beneficio de los blogs es única. Una pequeña cuota de esfuerzo técnico (aunque mucho de escritura y actualización) genera un producto eficaz, con un potente look and feel y con posibilidades de consumo masivo. Señala Orihuela; “…el alimento privilegiado de los buscadores por su renovación constante y su alta densidad de enlaces de entrada y de salida, y, finalmente, la gran conversación de múltiples comunidades cuyo anclaje común es el conocimiento compartido.” (27: 2005).
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